Indiana y la presión de quebrar una racha económica con dos décadas de historia
12:45 30/05/2025 | Los Pacers dieron un salto de valoración enorme en estos playoffs y para conservar su competitividad podrían pagar después de un largo tiempo los impuestos de lujo.
Indiana Pacers es, desde 2005, una de las franquicias más austeras de la NBA en materia de impuestos de lujo. En los 23 años de existencia del sistema, han pagado apenas 8.9 millones de dólares en penalizaciones —la menor cifra entre los equipos con múltiples apariciones en postemporada. Pero el contexto cambió drásticamente en 2024-25: el equipo está a un paso de las Finales de la NBA y, por primera vez en dos décadas, la posibilidad de romper esa tradición conservadora parece no sólo viable, sino necesaria.
El nuevo Acuerdo Colectivo de la NBA, vigente desde 2023-24, castiga con dureza a las franquicias que superan el primer y, especialmente, el segundo “apron” del impuesto de lujo. Sin embargo, el éxito inesperado de Indiana en esta postemporada ha empujado al equipo a reconsiderar su estrategia financiera. Según el periodista Brian Windhorst, la dirigencia —por presión deportiva y también generacional, con el dueño Herb Simon a sus 91 años— está dispuesta a invertir como no lo hacía desde hace veinte años para retener a su núcleo competitivo.
El caso más emblemático es el de Myles Turner. El pivote, uno de los mejores interiores defensivos de la liga y con capacidad de tiro exterior, cobra actualmente 19.9 millones de dólares por temporada. Indiana está 22 millones por debajo del impuesto de lujo para 2025-26, pero mantener a Turner con un contrato acorde al mercado implicaría, sin lugar a dudas, romper con su histórica política de restricción salarial. El panorama es más favorable con Tyrese Haliburton y Pascal Siakam, ya bajo contrato, aunque sueldos combinados superiores a los 90 millones limitan el margen de maniobra.
En términos comparativos, Indiana es el equipo con más victorias en playoffs desde 2012 entre las seis franquicias que no han pagado ni un dólar de impuesto de lujo. Mientras tanto, los Golden State Warriors, máximo ejemplo del modelo opuesto, lideran la liga en títulos y triunfos en ese período, pero lo hicieron invirtiendo más de 748 millones de dólares en multas fiscales. La disyuntiva es clara: mantener la competitividad en la NBA actual sin pagar lujo es, si no imposible, al menos muy improbable a largo plazo.
Con Bennedict Mathurin pendiente de renovación, pero aún bajo control como agente libre restringido, el verdadero dilema pasa por decidir si este presente de Indiana merece una excepción histórica. La franquicia ha sido ejemplo de eficiencia durante años, pero todo indica que una era distinta comienza: una en la que la inversión ya no será una opción, sino una obligación para sostener el estatus de aspirante al título.
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